Opinion

¿Está Nuevo León preparado para recibir hondureños?



Macroplaza

Por Mónica Hernández-Roa

Donald Trump ya lo dijo: “No hay autorización de asilo ni de refugio para cualquiera que quiera ingresar a los Estados Unidos, en los próximos 90 días”.

Un grupo de 6 mil personas salió el pasado 12 de octubre de Honduras para, luego de atravesar Guatemala y México, intentar ingresar al territorio de los Estados Unidos.

La primera sorpresa que me asaltó, cuando los migrantes entraron a México a la brava y violentamente por Guatemala, es que el gobierno mexicano, a todas luces, no se preparó para este éxodo hondureño.

Las autoridades mexicanas dicen que no implementaron un operativo militar para vigilar esta migración que porque no era una invasión militar, ni bélica, ni se trataba de vulnerar la soberanía nacional. Y, dejaron y dijeron que este era “un asunto de la policía”.

O sea, los hondureños entraron a México a la brava, golpearon policías, y entraron a territorio mexicano.

No había ejército, ni gente de Relaciones Exteriores, ni de Gobernación, ni de nada de nada de nada.

Nadie –léase nadie- les tomó sus datos. Nadie les preguntó sus nombres, ocupación, estado civil, etcétera etcétera etcétera.

Los hondureños entraron, pasaron a México, y luego el gobierno se sentó para ver qué iban a hacer; hasta ahorita, 10 de noviembre, los políticos actúan exactamente como actúan los polìticos: parece que hacen, pero en realidad no hacen nada.

Veamos.

Cuando uno ve las imágenes antiguas de la migración de todavía hace 100 años a los Estados Unidos de gente proveniente de Irlanda o Italia, quienes llegaron por barco, se ve a los agentes de migración tomando datos, haciendo exámenes médicos y haciendo que estos extranjeros permanecieran hasta cuarenta días en la Isla Ellis.

La Isla Ellis –que hoy es un museo y que usted lo puede visitar en Nueva York o puede ver su historia desde Youtube- era el sitio obligado que todo inmigrante vía mar, debía pasar para ingresar a los Estados Unidos.

Aquí en México no hay Ellis ni hay tos, aquí todo mundo puede entrar ilegalmente, nadie te va a pedir datos, nadie verá si eres carpintero o si fuiste delincuente, empresario, estudiante, o ama de casa, o albañil o lo que sea. Aquí puedes entrar y nadie –nadie- te lo va a impedir ni a decir ni a hacer nada.

No hubo una petición de asilo político, ¿por qué? Porque la intención de los migrantes hondureños, aparentemente, es “únicamente” atravesar México para ingresar a los Estados Unidos. Ajá.

¿Y quién afirma esto? Bartolo Fuentes. ¿Quién es Bartolo Fuentes. Es un supuesto periodista hondureño y señalado como organizador de esta caravana quien además le prometió a estas 6 mil personas que entrarán a Estados Unidos y que una vida llena de promesas les espera en Norteamérica.

Yo no sé cómo le va a hacer Bartolo Fuentes para cumplirles esta promesa a los cuatro mil hondureños que quedan de esta caravana para entrar a los Estados Unidos, si Donald Trump ya les dijo: “nel pastel”. Que no van a entrar y además ya hay cuatro mil soldados norteamericanos resguardando la frontera gringa para no dejarlos entrar.

¿Dónde estaban los soldados mexicanos en la frontera con Guatemala resguardando la frontera del país? ¿Dónde estaba la gente de migración y Relaciones Exteriores para organizar esta migración y ponerle orden? No sé. No sé dónde carajos se metieron. A lo mejor estaban en la fiesta de despedida de Peña Nieto, porque el presidente ya se va en 20 días. Sí, a lo mejor andaban muy ocupados en eso…

De los 6 mil hondureños que salieron de su país, en México se estima que quedan cuatro mil. Algunos regresaron a Honduras y otros ya se desperdigaron por el territorio mexicano sin ningún orden.

Ayer abandonaron el refugio donde estuvieron en la Ciudad de México, utilizaron el metro de la capital para dirigirse a la estación Cuatro Caminos, y ahí estaban esperando los camiones que supuestamente los llevarán hasta Tijuana.

Algunos ya llegaron a Querétaro. Pero otros, que ya no confían en Bartolo Fuentes, han dicho que se irán a pie hasta allá, hasta Tijuana, una ciudad por demás problemática y la cual es conocida como “donde el sueño americano termina”.

O sea, México le abrió las puertas y dijo: “Pásenle, por aquí pueden entrar, se van todo derechito y ahí tocan la puerta. ¡Y que les vaya bien!”. O sea, ¿en serio? Qué barbaridad.

Pues sí, así de bárbaros, infames, ignorantes, poca madre o como quiera llamarle usted a Peña Nieto y su camarilla de irresponsables, pendejos y valemadristas, permitieron el ingreso ilegal y sin ningún estricto orden de este éxodo únicamente para dejarle el paquete a López Obrador, quien tomará protesta como Presidente de México el próximo 1º. de diciembre.

Este paquetón que le dejarán a López Obrador, entre muchos otros pendientes en México, no es nada más para el Peje, también lo será para todos nosotros, los mexicanos.

¿Está Nuevo León preparado para recibir a muchos de estos migrantes que se quedarán a vivir para siempre aquí? Porque como usted sabe, Nuevo León siempre tiene necesidad de mano de obra y aquí siempre hay trabajo. Sí, pero con sueldos míseros de mil pesos por semana.

Así se vive –o se sobrevive- ya en Nuevo León y en muchas partes del país.

Se viene esta migración y con ello toooda la poblemática que enfrentarán ellos, y que enfrentaremos nosotros.

Hacinamiento, falta de empleo, de educación, falta de vivienda, de salud, cinturones de miseria y delincuencia es lo que le espera a ellos y a nosotros en la ya complicada capital industrial del país.

Yo por lo pronto le digo que como maestra, siempre he tenido como alumnos a cientos de migrantes que vienen de Veracruz, Zacatecas, San Luis Potosí, Tamaulipas, Oaxaca y Chiapas.

Y vienen a estudiar y a trabajar, hacen una vida, se casan, trabajan y siguen adelante.

Alguna vez fui migrante en Nuevo León, venía de México, y como “chilanga” en provincia le digo y le afirmo que en Monterrey no, no me trataron bien, y no me fue fácil hacerme de un lugar, una vida, un espacio que me gané a pulso, con estudio y con mucho trabajo.

Cuando me fui a estudiar la universidad a la Ciudad de México, tampoco me trataron bien, era “provinciana” y sufrí discriminación y maltrato y también me tocó trabajar muy duramente para hacerme un lugar.

O sea, siempre he sido migrante. Sé lo que cuesta dejar el terruño, el hogar, y llegar a donde no conoces a nadie y tienes que ganarte tu propio espacio y hacerte una vida.

Yo le doy la bienvenida a los hondureños, cubanos, haitiano, guatemaltecos o incluso españoles, gringos o como se llamen a mi país, siempre y cuando vengan a trabajar.

Los empresarios en Nuevo León, los extranjeros y los locales, estarán más que felices por recibirlos porque saben que está por llegar una mano de obra muy barata, para seguir haciendo de este estado una capital industrial de Latinoamérica.

Usted, nuevoleonés, si ya recibió a los coreanos como sus vecinos, prepárese, porque estas migraciones ya nadie las para. ¿Porque sí sabe que ya vienen en camino guatemaltecos, peruanos y muchos más, verdad? Sí, estoy segura que sí lo sabe.

Nada más un consejo para López Obrador: gobernarás para mexicanos y para hondureños, haitianos y otros extranjeros que ya viven en el país. ¿Podrás con el paquetón y todas sus consecuencias?

México no ha podido darle los beneficios justos a todos los mexicanos, ¿cómo le van a hacer para darles lo mismo o sea, nada, a los que ya están aquí y que vienen desde lejos?

Así está la cosa de grave. Y espérese a ver lo que sucederá en Tijuana en los próximos días cuando lleguen los cuatro mil hondureños a la frontera.

Le aseguro que no hay ni soldados ni nadie, vigilando y esperando atender todo el caos que está por venir.

Gobierno infame, el mexicano.



Autor: Staff Ahora noticias