Frane Selak, un profesor de música croata, se ganó el apodo de “el hombre con más (o menos) suerte del mundo” tras evadir milagrosamente siete siniestros mortales. Pero su increíble historia no terminó ahí: a sus 74 años, la fortuna le sonrió al ganar el premio gordo de la lotería.
La vida de Frane Selak, nacido en Croacia en 1929, fue una serie de eventos tan extraordinarios que lo convirtieron en una leyenda viva, conocido como “el hombre más afortunado (y desafortunado) de la historia”. Desde su nacimiento, que ocurrió de manera inusual en una barca en medio de un lago mientras sus padres pescaban, cuando él tenía solo siete meses de gestación, Selak parecía tener un destino entrelazado con el peligro y la supervivencia.
Su historia figura hasta en Wikipedia, donde lo señalan como un caso único en la humanidad.
La increíble vida de Frane Selak
Su asombrosa capacidad para escapar de situaciones mortales comenzó en la década de 1960 y se extendió durante más de tres décadas, desafiando a la muerte en siete ocasiones distintas.
Una cronología de milagros: las 7 veces que salvó su vida
1962: El tren descarrilado
Su primera gran prueba de supervivencia ocurrió en 1962, cuando el tren en el que viajaba de Sarajevo a Dubrovnik se descarriló debido a una roca en la vía y cayó a un río. En este trágico accidente, 17 pasajeros murieron ahogados. Frane Selak, a pesar de sufrir una fractura en el brazo, logró romper una ventanilla y nadar hasta la orilla, siendo el único sobreviviente de su vagón.
1963: El vuelo imposible
Al año siguiente, en 1963, Selak realizó su primer y único viaje en avión, que se convirtió en otra experiencia aterradora. La puerta de emergencia del avión se abrió en pleno vuelo, y Selak fue succionado por la presión del aire, cayendo al vacío junto con una azafata llamada Rozika. Milagrosamente, ambos aterrizaron sobre un gran pajar cerca de una granja, ilesos. El avión, sin embargo, se estrelló, matando a las otras 19 personas a bordo.
1966: El autobús al río
Tres años más tarde, en 1966, Frane Selak volvía a viajar en transporte público cuando el autobús en el que iba se desvió de la carretera, patinó en el hielo y cayó desde un puente a un río. Este accidente costó la vida a cuatro pasajeros, pero Selak consiguió escapar del vehículo y nadar hasta la orilla con solo unos rasguños.
1970: El coche incendiado En 1970, la mala fortuna lo persiguió en su propio coche. Mientras conducía, su vehículo se sobrecalentó y se incendió repentinamente. Selak logró aparcar el coche, salir corriendo y alejarse a tiempo, apenas 30 segundos antes de que las llamas alcanzaran el tanque de gasolina y el automóvil explotara.
1973: Otra vez, el coche en llamas
Solo tres años después, en 1973, su nuevo automóvil sufrió un percance similar. Una bomba de combustible defectuosa provocó que aceite caliente se esparciera y prendiera fuego al vehículo. Aunque logró escapar, Selak sufrió quemaduras en el pelo, lo que, según las fuentes, lo dejó calvo a partir de entonces
1995: Siniestro en Zagreb
Incluso a pie, el peligro lo acechaba. En 1995, mientras cruzaba una calle en Zagreb, fue atropellado por un autobús. A pesar de ser lanzado varios metros por los aires, Selak se levantó con solo lesiones menores, sin huesos rotos ni heridas graves.
1996: El barranco y el árbol
Su última escapada de la muerte fue en 1996, cuando, al conducir por una ruta de montaña, se encontró de frente con un colectivo de las Naciones Unidas. Para evitar la colisión, desvió bruscamente su coche, que rompió la barrera de contención y cayó por un acantilado de casi 100 metros. Selak, que no usaba cinturón de seguridad, logró saltar del coche y agarrarse a un árbol al borde del barranco, mientras su vehículo se hacía añicos en el fondo. Solo sufrió irritaciones en las manos por la corteza rugosa del árbol.
El giro de la fortuna: Un millón en la Lotería
Después de una vida marcada por la tragedia y la supervivencia, la suerte de Frane Selak dio un giro extraordinario.
En 2003, apenas dos días después de cumplir 74 años, decidió comprar un boleto de lotería, algo que no solía hacer. Para asombro de todos, Selak ganó el premio gordo: 800.000 euros (equivalente a casi un millón de dólares en ese momento).
Con esta inesperada fortuna, Selak se compró un superdeportivo, una mansión en una isla del mar Adriático y un yate. También se dice que regaló 24 coches a amigos y prestó dinero sin preocuparse por recuperarlo.
Un legado de sencillez y paz
Sin embargo, el dinero no le trajo la felicidad que esperaba. En una entrevista, Selak confesó que “el dinero no compra la felicidad” y que “las cosas materiales son lo menos importante”.
Por ello, en 2010, decidió vender todas sus propiedades, repartió su fortuna entre su familia y amigos, y regresó a vivir a una modesta casa en Petrinja, Croacia. Se casó por quinta vez y afirmó que su felicidad estaba con su esposa Katarina.
Frane Selak falleció pacíficamente en su hogar en 2016, a la edad de 87 años. Aunque su historia generó algunas incongruencias y escepticismo sobre las fechas y detalles de sus accidentes, la corroboración de la azafata Rozika sobre el incidente del avión añadió credibilidad a su increíble relato.
Frane Selak, el hombre que “le hizo trampa a la muerte siete veces”, dejó un testimonio de resiliencia y la certeza de que la verdadera fortuna se encuentra más allá de los bienes materiales. con información de lavoz.com