La natalidad mundial continúa disminuyendo a un ritmo preocupante, y México no es la excepción. Según datos recientes de la organización *World of Statistics*, la tasa de nacimientos ha caído drásticamente en diversos países, incluidos varios de América Latina. El caso mexicano destaca con una reducción del 70% en los últimos 70 años, lo que evidencia un profundo cambio en las decisiones reproductivas de las familias.
La tendencia, que durante mucho tiempo se observó principalmente en países desarrollados de Europa y Norteamérica, ha alcanzado ya a economías emergentes como Brasil, Colombia y México. De acuerdo con el estudio, estos son los 10 países con las tasas de natalidad más bajas actualmente:
1. Corea del Sur — 86%
2. China — 81%
3. Tailandia — 79%
4. Japón — 77%
5. Brasil — 72%
6. Colombia — 70%
7. México — 70%
8. Polonia — 69%
9. Turquía — 68%
10. Rusia — 67%
En el caso específico de México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que en 2022 se registraron 1 millón 891 mil 388 nacimientos, lo que representa una baja del 1.1% respecto a 2021. Esta cifra contrasta notablemente con los 2 millones 322 mil 755 nacimientos registrados en 2013, lo que refleja una caída sostenida a lo largo de la última década.
Los expertos atribuyen esta tendencia a diversos factores, principalmente la incertidumbre económica, el encarecimiento del costo de vida, la falta de empleos estables y una creciente dificultad para acceder a servicios básicos de salud, vivienda y educación. Estos elementos han llevado a muchas parejas a posponer o incluso renunciar a la idea de tener hijos, o de ampliar su familia más allá del primer o segundo hijo.
Además, el cambio en los modelos de vida, el aumento en la escolaridad de las mujeres, el acceso a métodos anticonceptivos y el crecimiento del enfoque individualista en las nuevas generaciones, también están contribuyendo a este fenómeno global.
La disminución de la natalidad tiene implicaciones directas en la estructura poblacional del país, como el envejecimiento de la población y una futura presión sobre los sistemas de pensiones y salud. Por ello, expertos señalan la necesidad de que los gobiernos diseñen políticas públicas que atiendan esta transformación social y económica.
Mientras tanto, la caída en la tasa de nacimientos continúa siendo un indicador clave de los cambios culturales y estructurales que vive México y gran parte del mundo.