¿Qué sucede en el cerebro durante una experiencia cercana a la muerte?

¿Qué sucede en el cerebro durante una experiencia cercana a la muerte?

¿Qué sucede en el cerebro durante una experiencia cercana a la muerte? ¿Qué sucede en el cerebro durante una experiencia cercana a la muerte?.

En los momentos críticos de la vida, cuando el cuerpo falla y el cerebro alcanza su límite, se producen fenómenos que desconciertan y despiertan curiosidad: las experiencias cercanas a la muerte (ECM). Quienes las han vivido hablan de túneles de luz, reencuentros con personas fallecidas, profunda paz y recuerdos vívidos de su propia existencia. La ciencia intenta descifrar qué ocurre detrás de estos relatos.

Un modelo científico para comprender las ECM

Un artículo reciente en Nature Reviews Neurology plantea un modelo neurocientífico para explicar lo que pasa en el cerebro en estos episodios. El equipo encabezado por Charlotte Martial, de la Universidad de Lieja, reunió hallazgos de neurobiología, psicología, farmacología y evolución para proponer el modelo NEPTUNE.

Según esta teoría, ante situaciones críticas como un paro cardiaco, el cerebro no se desconecta de inmediato. Por el contrario, entra en una breve fase de hiperactividad en la que libera grandes cantidades de neurotransmisores como serotonina, dopamina, glutamato, noradrenalina, GABA, acetilcolina y endorfinas.

El papel de los neurotransmisores en la experiencia

Cada una de estas sustancias activa circuitos cerebrales específicos que darían lugar a los elementos característicos de las ECM: visiones, sensación de desprenderse del cuerpo, calma, euforia o recuerdos precisos.

-La serotonina, liberada en casos de hipoxia severa, se asocia a percepciones similares a las inducidas por psicodélicos, lo que explicaría los túneles de luz o los encuentros con entidades.

-Las endorfinas y el GABA reducen el miedo y el dolor, generando tranquilidad.

-La dopamina intensifica el valor emocional de la vivencia.

-La acetilcolina y la noradrenalina facilitan el almacenamiento de recuerdos, lo que permite conservar detalles de lo experimentado incluso estando inconsciente.

Lucidez terminal: una estrategia evolutiva

El modelo NEPTUNE plantea que estas experiencias podrían tener un origen adaptativo, semejante a la tanatosis en los animales —un estado de inmovilidad que simula la muerte para sobrevivir—. En humanos, esta respuesta activaría una desconexión del dolor sin perder del todo la conciencia, lo que se reflejaría como una ECM que combina emociones, memoria y percepción.

Esto explicaría por qué personas que no estuvieron clínicamente muertas, como quienes sufren desmayos o bajadas bruscas de tensión, también reportan estas vivencias. Además, plantea preguntas sobre los límites de la conciencia y sobre el momento exacto en que comienza y termina la muerte cerebral.

No todas las ECM son luminosas

Aunque muchas de estas experiencias se describen como pacíficas y trascendentes, también hay testimonios de angustia, oscuridad y presencias amenazantes. Factores como el estado emocional previo, las creencias personales y las condiciones fisiológicas pueden influir en el tipo de experiencia.

Ciencia y espiritualidad: una mirada conjunta

El modelo NEPTUNE no da respuestas definitivas, pero aporta una explicación coherente para futuras investigaciones. Lejos de negar lo vivido por los pacientes, sugiere que el cerebro, en situaciones extremas, puede crear experiencias altamente estructuradas, intensas y con profundo significado.

Sin apelar a un “alma flotante” ni a un “más allá”, la propuesta muestra que la mente humana, al borde de la muerte, puede construir una última narración sensorial y emocional. Para muchos sobrevivientes, esta vivencia resulta “más real que la vida misma”, ofreciendo una nueva perspectiva para comprender los límites de la conciencia.