Un estudio publicado el pasado 30 de septiembre en la revista *eBioMedicine* sugiere que dormir pocas horas o tener un sueño de mala calidad podría tener un impacto más profundo del que se pensaba: acelerar el envejecimiento del cerebro. La investigación, liderada por científicos del Instituto Karolinska en Suecia, encontró una relación directa entre el descanso insuficiente y un desgaste cerebral más acelerado.
Según Abigail Dove, investigadora postdoctoral y autora principal del estudio, “las personas con un sueño deficiente tenían cerebros que parecían en promedio un año más viejos que su edad real”. En otras palabras, por cada punto que disminuye la calidad del sueño, el cerebro aparenta seis meses más de envejecimiento en comparación con la edad cronológica de la persona.
El análisis incluyó a más de 27 mil 500 adultos de mediana edad y personas mayores que participan en el Biobanco del Reino Unido, una de las bases de datos más grandes del mundo en investigación médica. Los participantes fueron sometidos a escáneres cerebrales y a pruebas de sangre, y también reportaron su calidad de sueño mediante una escala de cinco niveles.
Los resultados fueron contundentes: a menor calidad de sueño, mayor envejecimiento cerebral. Además, se encontró que la inflamación en el cuerpo explicó alrededor del 10% de esta relación. Este hallazgo respalda la teoría de que el mal descanso podría contribuir a procesos inflamatorios que, a su vez, aceleran el deterioro cerebral.
El estudio también resalta que dormir mal puede interferir con el sistema de limpieza del cerebro, responsable de eliminar sustancias tóxicas como las proteínas beta amiloide y tau, asociadas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Además, los efectos negativos del mal sueño sobre la salud cardiovascular podrían repercutir también en la función cerebral.
“Dormir mal puede contribuir al envejecimiento cerebral acelerado y apunta a la inflamación como uno de los mecanismos subyacentes”, explicó Dove. “Dado que el sueño es modificable, puede ser posible prevenir el envejecimiento cerebral acelerado e incluso el deterioro cognitivo a través de un sueño más saludable”.
Si bien los investigadores aclaran que este estudio muestra una asociación —no una relación causa-efecto—, los hallazgos refuerzan la importancia de dormir bien no solo para el bienestar diario, sino también para proteger la memoria, la cognición y la salud cerebral a largo plazo.