Cada vez que un cajero escanea un producto en el supermercado, está utilizando una tecnología que transformó por completo el comercio moderno: el código de barras. Este sistema, hoy indispensable para el control de inventarios y el registro de ventas, tiene su origen hace exactamente medio siglo, cuando un paquete de chicles Wrigley’s se convirtió en el primer artículo del mundo en ser escaneado.
Según el portal *billiken.lat*, la historia del código de barras comenzó en 1948, cuando dos estudiantes de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, desarrollaron un modelo con la intención de agilizar las compras en supermercados. En aquella época, las largas filas eran comunes, ya que el cobro se hacía de forma manual o con sistemas rudimentarios.
Aunque la idea era innovadora, la tecnología necesaria para leer los códigos —el escáner— aún no existía o no funcionaba adecuadamente. Durante las siguientes dos décadas se realizaron múltiples pruebas y mejoras hasta que, en 1972, se logró escanear con éxito un producto experimental.
Finalmente, el 26 de junio de 1974, en un supermercado de Ohio, se escaneó oficialmente el primer producto comercial con un código de barras: un paquete de chicles Wrigley’s. A partir de ese momento, la industria minorista cambió para siempre.
La Asociación Nacional de Cadenas Alimenticias de Estados Unidos adoptó el modelo actual por su eficacia y estandarización, permitiendo que el sistema se extendiera rápidamente por todo el mundo. Hoy en día, los códigos de barras son esenciales no solo en tiendas, sino también en la logística, la salud, la industria y prácticamente cualquier sector que requiera control y registro de productos.
Lo que comenzó como una idea universitaria para agilizar las filas de los supermercados se convirtió en una de las innovaciones tecnológicas más influyentes del siglo XX.