Opinion

El huracán Fernand y su paso por Monterrey



Fotos: Redes

Crónica por: Sergio Treviño

Monterrey es una ciudad urbana e industrializada en la que viven miles de personas y sobre la que transitan miles de automóviles a través de sus autopistas a diario, lo que por consiguiente resulta en tráfico pesado, cuellos de botella, avenidas saturadas, y accidentes automovilísticos. 

Las lluvias pocas veces habían sido motivo para cesar las actividades diarias de sus ciudadanos, pese a que todos los riesgos mencionados antes se eleven a la enésima potencia a causa de los encharcamientos de las calles. 

El día martes 4 de Septiembre, arribó al estado de Nuevo León la tormenta tropical apodada como “Fernand”, que previamente había tocado suelo en el estado de Tamaulipas, trayendo consigo una serie de sucesos, algunos positivos, y otros no tanto. 

En poco menos de un día, el río Santa Catarina abrió cauces en lo que tan solo unas horas antes eran las calles de la ciudad de Monterrey, lo que resultó en avenidas, casas, y hasta colonias enteras sumergidas en agua marrón. 

Por instantes se calmaba en ciertas zonas, pero después, continuaba dejando caer con atronadora potencia sobre el área metropolitana toda el agua contenida en toneladas y toneladas de nubes que formaban aquel poderoso ciclón.

 Los cuerpos de Protección Civil desplegaron a su personal para atender a los conductores cuyos vehículos se quedaron varados en medio del estancamiento, caminando con su equipo de rescate y con el agua hasta el pecho. 

El Gobernador del estado, Jaime Rodríguez Calderón, anunció a través de un comunicado oficial que todas las dependencias de gobierno, así como las educativas, fueran públicas o privadas, que habría suspensión de actividades hasta nuevo aviso.

 La Presa La Boca tuvo que ser drenada, puesto que su capacidad había llegado al límite y se temía que esto causara un desborde y con ello un número mayor de daños, al mismo tiempo que la cascada de la Cola de Caballo se expandió hasta los escalones.

 El sótano de Ciudad Universitaria ubicada en San Nicolás De los Garza sufrió múltiples daños,  automóviles sumergidos, oficinas quedaron encharcadas, la piscina olímpica y gran parte del área de deportes quedó bajo el agua. 

Al amanecer del miércoles 5 de Septiembre, ya la lluvia había cesado, pero muchas calles continuaban estancadas, y la amenaza de más agua continuaba latente. En el transcurso del día, el clima mejoró, a la par que  la ciudad se fue despejando. 

Un episodio que en poco tiempo mostró lo perjudicial que resultan las lluvias para la infraestructura de la ciudad, aquello que ocurre por efecto de la naturaleza es percibido como algo adverso por las consecuencias que trae para el ritmo de vida acelerado de una ciudad como Monterrey.



Autor: Staff Ahora noticias